Miércoles, 8 de Septiembre 2010

Boletín Actualizado por el
Padre Antonio Rojas
Párroco de San Mateo

Visitanos
Boletin: Pagina 3 Fecha: 4/9/2010

en ellos para construir un mundo más justo y reconciliado. Vale la pena entregarse a esta hermosa misión", añadió.

Finalmente pidió que la Virgen María les acompañe en su camino y les "recuerde siempre que no hay mayor felicidad que ser amigo de Cristo".

Funcionario vaticano lamenta provocación de Gadafi en Roma  ROMA, 31 Ago. 10 (ACI).-El secretario de la Congregación para la Evangelización de los pueblos, Mons. Robert Sarah, lamentó que el presidente libio Muamar el Gadafi haga llamamientos a una conversión de Europa al Islam durante su visita a Roma. Mons. Sarah consideró que se trata de una "provocación" y "falta de respeto hacia el Papa e Italia, país mayoritariamente católico".

   Los llamamientos de Gadafi durante su visita oficial a Roma provocaron malestar en diversos sectores, incluyendo católicos. "Hablar de un continente convertido en bloque al islam no tiene ningún sentido porque son las personas las que deciden solas y en plenitud de conciencia ser cristianas, musulmanas o de otra religión", declaró el funcionario al diario italiano La Repubblica.

   El diario Avvenire de la Conferencia Episcopal Italiana también criticó la "sesión de propaganda islámica", "deliberadamente folclórica" protagonizada por Gadafi. Al mismo tiempo, el presidente de la región de Venecia (noreste), Luca Zaia, alto responsable de la Liga Norte, deploró las declaraciones de Gadafi. "Que Gadafi vaya a hacer en su casa sus llamamientos a la conversión. No me gustó nada su proselitismo de la islamización", declaró a un medio de Padua y lamentó que "como invitado, no tiene un gran sentido de la educación. Debería limitarse a las cuestiones del acuerdo económico y comercial suscrito por Italia y por Libia".

Benedicto XVI presenta a una santa mujer como ejemplo de obediencia y autoridad CASTEL GANDOLFO, 01 Sep. 10 (ACI).-El Papa Benedicto XVI reflexionó en su habitual catequesis de la audiencia general de los miércoles sobre la religiosa Santa Hildegarda de Bingen, una abadesa medieval que ejerció el ministerio de la autoridad con sabiduría y mostró siempre una obediencia total a la autoridad eclesiástica. Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179), llamada la "profetisa teutónica", era hija de una familia noble y numerosa que la entregó al servicio de Dios. Primero como religiosa, luego como abadesa y finalmente como mística, la santa siempre supo vivir la humildad, obediencia y autoridad. "Este es el signo de una experiencia auténtica del Espíritu Santo, fuente de todo carisma: la persona depositaria de dones sobrenaturales no se vanagloria jamás; no los ostenta y sobre todo demuestra una obediencia total a la autoridad eclesiástica. Todo don distribuido por el Espíritu Santo está destinado efectivamente a la edificación de la Iglesia y la Iglesia a través de sus pastores reconoce su autenticidad", explicó el Pontífice.

   Tras recordar la Carta Apostólica de Juan Pablo II  "Mulieres dignitatem", publicada en 1988, el Papa aseguró que santa Hildegarda fue una de las "figuras femeninas destacaron por la santidad de su vida y la riqueza de sus enseñanzas" en el Medioevo. "Después de recibir una adecuada formación humana y cristiana por parte de la maestra Jutta

de Spanheim, Hildegarda entró en el monasterio benedictino de San Disibodenberg, recibiendo el velo del obispo Otón de Bamberg. En 1136, fue elegida superiora y llevó a cabo esta tarea "sirviéndose de sus dotes de mujer culta, espiritualmente elevada y capaz de afrontar con competencia los aspectos organizativos de la vida claustral", señaló.

   Recordó que poco después, debido a las numerosas vocaciones, Hildegarda fundó otra comunidad en Bingen dedicada a San Ruperto, donde transcurrió el resto de su vida. "El estilo con que ejercía el ministerio de la autoridad es ejemplar para toda comunidad religiosa, porque suscitaba una emulación santa en la práctica del bien", explicó.

   La santa empezó a dictar sus visiones místicas cuando todavía era superiora del monasterio de San Disibodenberg, a su consejero espiritual, el monje Volmar y a su secretaria, Richardis di Strade. "Como sucede siempre en la vida de los verdaderos místicos, también Hildegarda quiso someterse a la autoridad de personas sabias para discernir el origen de sus visiones, temiendo que fueran fruto de ilusiones y no procedieran de Dios". Con este propósito habló con San Bernardo de Claraval, que la tranquilizó y alentó. Además,  en 1147 recibió la crucial aprobación del Papa Eugenio III, que en el sínodo de Treveris leyó un texto de Hildegarda que le había presentado el Arzobispo de Maguncia.

   "El Papa autorizó a la mística a escribir sus visiones y a hablar en público. Desde aquel momento el prestigio espiritual de Hildegarda creció cada vez más, hasta el punto de que sus contemporáneos le atribuyeron el título de "profetisa teutónica", comentó Benedicto XVI.

Benedicto XVI pide rezar para que se acaben las guerras
Intención de oración del mes de septiembre CIUDAD DEL VATICANO, martes 31 de agosto de 2010 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha pedido oraciones de los cristianos para el próximo mes de septiembre, para que “se ponga fin a las guerras y a los conflictos que aún ensangrientan el mundo”, y para que “La Palabra de Dios sea fermnto de un auténtico progreso social”.

   Es la propuesta que hace en las intenciones de oración para el mes de septiembre, contenidas en la carta pontificia que ha confiado al Apostolado de la Oración, iniciativa que siguen cerca de 50 millones de personas en los cinco continentes. El obispo de Roma presenta dos intenciones, una general y la otra misionera.

   La intención general para este mes es: "Para que en las regiones menos desarrolladas del mundo el anuncio de la Palabra de Dios renueve el corazón de las personas, animándolas a ser protagonistas de un auténtico progreso social".

Su intención misionera es: "Para que, abriendo el corazón al amor, se ponga fin a tantas guerras y conflictos que aún ensangrientan el mundo".

ORACIÓN POR LA MISIÓN CONTINENTAL

    Discípulos y misioneros tuyos, queremos remar mar adentro, para que nuestros pueblos tengan en Ti vida abundante, y con solidaridad construyan la fraternidad y la paz. Señor Jesús, !Ven y envíanos! María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

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