de Spanheim, Hildegarda entró en el monasterio benedictino de San Disibodenberg, recibiendo el velo del obispo Otón de Bamberg. En 1136, fue elegida superiora y llevó a cabo esta tarea "sirviéndose de sus dotes de mujer culta, espiritualmente elevada y capaz de afrontar con competencia los aspectos organizativos de la vida claustral", señaló.
Recordó que poco después, debido a las numerosas vocaciones, Hildegarda fundó otra comunidad en Bingen dedicada a San Ruperto, donde transcurrió el resto de su vida. "El estilo con que ejercía el ministerio de la autoridad es ejemplar para toda comunidad religiosa, porque suscitaba una emulación santa en la práctica del bien", explicó.
La santa empezó a dictar sus visiones místicas cuando todavía era superiora del monasterio de San Disibodenberg, a su consejero espiritual, el monje Volmar y a su secretaria, Richardis di Strade. "Como sucede siempre en la vida de los verdaderos místicos, también Hildegarda quiso someterse a la autoridad de personas sabias para discernir el origen de sus visiones, temiendo que fueran fruto de ilusiones y no procedieran de Dios". Con este propósito habló con San Bernardo de Claraval, que la tranquilizó y alentó. Además, en 1147 recibió la crucial aprobación del Papa Eugenio III, que en el sínodo de Treveris leyó un texto de Hildegarda que le había presentado el Arzobispo de Maguncia.
"El Papa autorizó a la mística a escribir sus visiones y a hablar en público. Desde aquel momento el prestigio espiritual de Hildegarda creció cada vez más, hasta el punto de que sus contemporáneos le atribuyeron el título de "profetisa teutónica", comentó Benedicto XVI.
Benedicto XVI pide rezar para que se acaben las guerras
Intención de oración del mes de septiembre CIUDAD DEL VATICANO, martes 31 de agosto de 2010 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha pedido oraciones de los cristianos para el próximo mes de septiembre, para que “se ponga fin a las guerras y a los conflictos que aún ensangrientan el mundo”, y para que “La Palabra de Dios sea fermnto de un auténtico progreso social”.
Es la propuesta que hace en las intenciones de oración para el mes de septiembre, contenidas en la carta pontificia que ha confiado al Apostolado de la Oración, iniciativa que siguen cerca de 50 millones de personas en los cinco continentes. El obispo de Roma presenta dos intenciones, una general y la otra misionera.
La intención general para este mes es: "Para que en las regiones menos desarrolladas del mundo el anuncio de la Palabra de Dios renueve el corazón de las personas, animándolas a ser protagonistas de un auténtico progreso social".
Su intención misionera es: "Para que, abriendo el corazón al amor, se ponga fin a tantas guerras y conflictos que aún ensangrientan el mundo".
ORACIÓN POR LA MISIÓN CONTINENTAL
Discípulos y misioneros tuyos, queremos remar mar adentro, para que nuestros pueblos tengan en Ti vida abundante, y con solidaridad construyan la fraternidad y la paz. Señor Jesús, !Ven y envíanos! María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.